Hace apenas dos días, la agencia Reuters dio a conocer un nuevo capítulo de esta escalada con la filtración de un correo electrónico interno del Pentágono, en el que se revelaba que Estados Unidos evaluaba sancionar a sus aliados de la OTAN por no haber apoyado la ofensiva contra Irán, entre las cuales se incluía una medida particularmente sensible para los argentinos como es la posible suspensión del apoyo al Reino Unido en la disputa por las Islas Malvinas.
En la Argentina, de inmediato, las aguas comenzaron a agitarse y el escenario se tornó confuso y, por momentos, llamativo. En algunos influencers libertarios despertó un súbito fervor soberano, acompañado al unísono por un efusivo posteo presidencial que proclamaba nuestra soberanía sobre las islas.
Particularmente significativa fue la reacción del canciller Pablo Quirno, ya que del análisis “epistolar y discursivo” de su posteo se desprende que terminó enfrentado con las declaraciones que Javier Milei realizó en su discurso del pasado 2 de abril, cuando —en un intento por retomar la idea desarrollada por el economista estadounidense Charles Tiebout— sostuvo que “el voto más importante es el que se hace con los pies, y anhelamos que los malvinenses decidan algún día votarnos con los pies a nosotros”.