En ese marco, solicitó un mayor compromiso de las familias en el control del uso de dispositivos móviles y redes sociales. “Deben monitorear lo que ocurre en casa. El encierro y el silencio son señales de alerta”, sostuvo, alertando además sobre la creciente adicción al celular en edades tempranas.
“La familia debe involucrarse activamente en establecer límites basados en el amor y la enseñanza, no solo en la represión”, expresó la ministra, quien recomendó mantener diálogos cotidianos y profundos con los hijos para detectar a tiempo posibles situaciones de riesgo.
Finalmente, aseguró que desde el Ministerio se continúa trabajando con las instituciones educativas y equipos directivos, junto a otras áreas del Estado, para reforzar el mensaje de que este tipo de conductas constituyen un delito. “Se trabajará también con la Policía para que el mensaje sea claro y contundente”, concluyó.