Lo más interesante del caso de la caída industrial de Argentina es que se da en un contexto regional que no tiene nada que ver con malos números: los datos de Audemus precisan que, en el mismo período, Brasil creció 3,5 por ciento en materia de producción fabril; Chile un 5,3 y Uruguay un 4,5 por ciento. “No es el contexto global sino la política económica local”, explican para darles explicaciones a números tan enfrentados.
Cuando se observa el mapa mundial de los peores países industriales, se ve que Argentina está seguido por un pelotón que incluye a Bulgaria -6,7%, Alemania -6,3%, Bosnia y Herzegovina -6,1%, Italia -4,6% y Países Bajos -3,7%. “La región europea se encuentra golpeada por el incremento de costos energéticos en el último lustro, la creciente competencia de productos chinos y los aranceles impuestos por la administración de Trump. Por otra parte, la crisis de nuestra industria es bien específica, lo cual queda claro cuando se observa el desempeño de otros países de América Latina”, precisa Audemus. Y muestra que México (-0,6%) y Colombia (-0,3%) mostraron una leve retracción en estos años, mientras que la industria brasileña creció 3,5%, la uruguaya 4,5, la chilena 5,3%, la peruana 7,5% y la costarricense 15,7%. “Argentina es una excepción”, aclaran.
Por último, destaca el trabajo que las economías más dinámicas fueron las asiáticas, región de mayor peso manufacturero actual. Asia concentra más del 40% del valor agregado industrial global.
Nada heterogéneo, todo homogéneo
La producción industrial cayó 6 por ciento en el primer bimestre, comparado con igual período del 2025 y la caída es de -10,7% contra el 2023. Asimismo, según Audemus, la capacidad instalada está en 54,1 por ciento y es el piso más bajo en 11 años. Desde que asumió Milei hubo 79.150 empleos industriales perdidos y 2.894 fábricas cerradas.
Además, afirma el trabajo que el “deterioro no es sectorial ni coyuntural: alcanza a 14 de 16 ramas industriales en producción y a 18 de 19 en empleo”.
Los sectores más golpeados son el complejo metalmecánico, la industria textil-indumentaria y la automotriz-autopartista. Solo la refinación de petróleo —traccionada por Vaca Muerta— y la industria química muestran signos de expansión productiva.