A la confirmación del vuelo habrá que sumar la estadía que, todo indicaría, habría sido en un hotel all inclusive, donde hay que calcular otros tantos miles de dólares. El costo aumenta para la época de las fiestas de fin de año, como la que eligió el jefe de Gabinete.
Los viajes ya se convirtieron en un dolor de cabeza para el funcionario que, de hecho, vio crecer la causa judicial sobre su patrimonio como una bola de nieve desde que se conoció que su esposa, Bettina Angeletti, había viajado con él a Nueva York en el avión oficial (algo que no estaría permitido) y volvió en un vuelo de línea en primera clase junto con él, pasajes que habría gestionado la propia jefatura de gabinete, y que resta saber quién pagó.
Poco antes se había ido a Punta del Este a la casa su amigo, el conductor de televisión Marcelo Grandio. En otro tramo de la investigación se investiga si esto fue una dádiva ya que tanto el piloto y broker Agustín Issin Hansen como una empleada suya, Vanesa Tossi, declararon que los pasajes, por un total que ronda los 9000 dólares, los pagó Grandio. Es más, la mujer dijo que éste le había especificado que se trataba de una invitación a una familia, que después supo que era la de Adorni. Para más datos, dijo que se había hecho un procedimiento diferente al habitual en el aeropuerto de San Fernando, con menos controles.