Para no bajar el tono, Lemoine también había acusado a Villarruel de estar “dominada por el vicio del poder” y arrogarse protagonismo: “Se creyó en la cima… pero ahora siempre será fondo de olla de algún partido opositor”.
No es la primera vez que ambas protagonizan un round. Eso sí, las chicanas siempre comienzan del lado de Lemoine. En su último enfrentamiento, la diputada calificó a la vicepresidenta de “nefasta”, la acusó de operar contra el oficialismo en el Senado y le enrostró “sonreír con el kirchnerismo riéndose del Presidente”.
Por ese motivo, la mandó a “seguir tocando la campanita del Senado” porque la función para la cual fue votada “está acotada a eso”. Y en otra oportunidad la llamó “domadora de bombillas”, por unos afiches en la que la vice aparecía con look rural de sombrero y poncho vinculada al peronismo.
Tras los continuos embates, la vicepresidenta denunció a Lemoine y a otros funcionarios “leales” al Gobierno por una serie de delitos graves, que incluyen las amenazas contra el orden constitucional.
Sin amilanarse, la diputada cosplayer llegó a calificar a Villarruel de “sanguijuela” y “garrapata” que quiere “chupar la popularidad” de Milei.
Esos y sus permanentes dichos le costaron a principios del año pasado un bozal legal que le prohibió referirse a la titular del Senado. Pero otra vez, el bozal se le salió.