Fingir demencia y negar la crisis. Esa es la postura que adoptó la Casa Rosada frente al vendaval de denuncias judiciales que acumula Manuel Adorni. A pesar de haber perdido la agenda hace más de un mes y de sufrir el impacto en la opinión pública, el Gobierno está obstinado en sostener a su jefe de Gabinete. Incluso en los próximos días será la máxima autoridad libertaria en el país, a raíz de la excursión de Javier Milei y Karina Milei en Israel. Tras un largo repliegue, la estrategia de Adorni ahora es recuperar de a poco el protagonismo: ayer encabezó una reunión de la mesa política violeta para simular estar al frente de la gestión y utilizó las redes sociales para burlarse de las acusaciones de corrupción. La puesta en escena no se condice con las críticas internas que comenzó a recibir –cadáver político, lo calificó el biógrafo del Presidente–, con una imagen negativa que ya alcanzó el 66 por ciento y con la celeridad que tramitan las causas en los tribunales. La última novedad es que el juez Ariel Lijo dispuso nuevas medidas de prueba para esclarecer si hubo contrataciones entre organismos del Estado y empresas vinculadas a su esposa, Bettina Angeletti.
Desde hace una semana que Adorni no emitía palabra alguna. La última vez había sido el 10 de abril para publicar un resumen de noticias que incluía la aprobación de la Ley de Glaciares. Pero ayer algo cambió. El vocero retomó su antiguo pasatiempo tuitero y rompió el silencio con una serie de chicanas para aparentar que las denuncias por presunto enriquecimiento ilícito no lo afectan. “Me dijeron que cambiaste las lámparas incandescentes por led. ¿Podrías desmentir esta acusación?”, le preguntó con ironía un troll libertario. “Lo hice pero antes de asumir”, respondió el funcionario. “Manuel, ¿es cierto que usas papel higiénico doble hoja?, le preguntó otro usuario. “Perdón”, replicó sin ningún tipo de gracia. Los mensajes dan cuenta de un cambio de estrategia: abandonar el ostracismo para pasar al ataque. Esa postura, dicen, se verá plasmado en el informe de gestión que brindará el jefe de Gabinete el 29 de abril en Diputados. “Compren pochoclos, va a ser picante”, adelantó Martín Menem.
Su última aparición pública de relevancia fue a fines de marzo, cuando intentó retomar las conferencias de prensa de los miércoles, pero se vio completamente superado por las consultas de los acreditados en Casa Rosada. Desde ese día, sólo dio fe de vida en las muestras de apoyo en actividades oficiales. Para superar la crisis, la idea es que, a partir de ahora, tenga mayor visibilidad. En lo inmediato, con los hermanos Milei de viaje por Israel y Victoria Villarruel corrida de la gestión, el vocero quedará al frente del mando libertario. Ayer, en una simulación de coordinación ministerial, Adorni encabezó una reunión de mesa política. La excusa fue delimitar los proyectos que serán enviados al Congreso en las próximas semanas, como la modificación a la Ley de Salud Mental. Entre los participantes del encuentro estuvieron, frente a frente, Karina Milei y Santiago Caputo. Mientras conversaban –supuestamente– sobre la estrategia parlamentaria, los dos miembros del círculo presidencial libraban su feroz batalla interna en redes sociales con Lilia Lemoine y Daniel Parisini como referentes de cada facción.