El episodio ocurrió el 14 de enero en un bar del barrio de Ipanema, cuando la joven, que estaba de vacaciones con amigas, fue acusada de realizar gestos racistas hacia empleados del local tras una discusión.
A partir de la denuncia, fue detenida e imputada por tres hechos de injuria racial, un delito que en Brasil prevé penas de entre dos y cinco años de prisión por cada caso.
En el escenario más grave, la condena podía alcanzar hasta 15 años de cárcel. Finalmente, la Justicia optó por una salida alternat