En octubre de 2025, el rey Carlos III inició un proceso formal para retirar el tratamiento, los títulos y las distinciones del príncipe Andrés, quien pasó a llamarse Andrés Mountbatten-Windsor. El Palacio de Buckingham consideró que hubo “graves errores de juicio” por el vínculo entre el hijo de la reina Isabel II y Epstein.
Andrés abandonó su residencia en Royal Lodge, en Windsor, tras haber recibido una notificación formal para rescindir el contrato de arrendamiento, según la notificación oficial y pasó a establecerse en un complejo de Sandringham.
Según analistas británicos esta situación para la familia real es un duro golpe "esto es lo peor que le puede pasar a la corona", aseguró un periodista de SkyNews "debe ser terrible y espantoso para el Rey Carlos y otros miembros de la Familia Real".