Según las averiguaciones, personas desconocidas habrían ingresado varios bultos al establecimiento durante la madrugada.
Ante esta situación, efectivos de la División Operaciones Rurales Metropolitana realizaron una inspección junto con personal de Bromatología municipal. En el lugar, fueron recibidos por una mujer de 36 años y constataron que los productos cárnicos no tenían los sellos bromatológicos ni la documentación que respaldara su ingreso.
Durante el operativo, se decomisaron 120 kilos de carne bovina y 15 kilos de chorizos, que sumaron 135 kilos de mercadería.
Finalmente, Bromatología labró el acta correspondiente y dispuso la clausura del local. La investigación por la presunta faena de animales continúa en curso.