"Hay un protocolo establecido ante el fenómeno de El Niño con los lugares de evacuación, las rutas, la utilización de recursos. Se está haciendo un trabajo a conciencia para prever la situación", afirmó.
El Comité Provincial de Emergencia, coordinado por la secretaria de Coordinación de Gabinete, Carolina Meiriño, reúne a diferentes organismos provinciales y articula acciones con los municipios, las fuerzas de seguridad y otras instituciones que intervienen en situaciones de emergencia.
Entre los organismos involucrados se encuentran la Administración Provincial del Agua (APA), Vialidad Provincial, Defensa Civil, la Policía del Chaco y distintas áreas ministeriales. El objetivo es centralizar información, coordinar recursos y establecer mecanismos de respuesta ante eventuales contingencias climáticas.
En ese sentido, el funcionario remarcó la importancia de contar con información específica de cada localidad para identificar los sectores más expuestos a inundaciones y planificar posibles evacuaciones.
"Podemos saber qué zonas son bajas en cada municipio, dónde serían las zonas de evacuación, qué caminos alternativos se deben recorrer", señaló.
Asimismo, destacó que la coordinación entre las distintas jurisdicciones resulta fundamental para aprovechar los recursos disponibles y evitar respuestas aisladas. "Es un trabajo conjunto y los recursos son los mismos. Y la responsabilidad de todos es para el bienestar de los chaqueños. Un fenómeno de esta naturaleza afecta a todos", expresó.
"Estamos preparados", pero las inundaciones no pueden descartarse
Uno de los puntos centrales de la entrevista fue la advertencia del ministro sobre los límites de las medidas preventivas frente a eventos meteorológicos extremos.
"Estamos preparados, lo que no significa que si llueven 300 mm no nos vayamos a inundar, pero el post va a ser más leve", sostuvo Peche, al considerar que la planificación y las intervenciones anticipadas permitirían reducir las consecuencias de una eventual emergencia.
Finalmente, insistió en la importancia del seguimiento permanente de las condiciones climáticas e hídricas para orientar la respuesta de los organismos competentes.