Además, el FMI plantea que las ayudas tengan una fecha de finalización definida y que su duración esté vinculada con la magnitud de la crisis que les dio origen.
En materia tarifaria, propone que los precios reflejen los costos reales de la energía, pero acompañados por compensaciones destinadas a quienes no puedan afrontar los incrementos.
El objetivo, de acuerdo con el organismo, es evitar que los recursos públicos destinados a subsidiar el consumo alcancen también a hogares que no necesitan asistencia y, al mismo tiempo, preservar margen fiscal para responder ante futuras crisis o nuevos aumentos de los precios de la energía y los alimentos .