El titular de UIA afirmó que la producción se ubica un 10 por ciento abajo del 2022 y con caídas más profundas en otros sectores que llegan al 30 por ciento. Además, enfatizó en la pérdida de empleos registrados, que escala a 90.000 puestos.
Una de las partes más fuerte fue cuando Rapallini expresó que “la economía no puede medirse solamente por la inflación” y sostuvo que construir ese puente hacia el crecimiento, “incluye reconstruir el crédito, acelerar la reducción del costo argentino, combatir la competencia desleal y el contrabando, garantizar el abastecimiento de la energía a precios competitivos en todo el territorio nacional, facilitar la baja de la morosidad, generar la infraestructura necesaria para exportar y consolidar la modernización laboral”.
Esa definición fue dura, porque le pega en la base de flotación a un gobierno que está obsesionado con inflación cero, sin importar el daño a la actividad que eso genera. “Sabes qué pasa? el sector industrial le está perdiendo la paciencia a Milei, en el plan del Gobierno la industria no está”, se sinceró uno de la mesa chica ante Página I12.
Rappallini siguió. “Cuando abrimos la economía, proceso necesario para la integración, no ponemos al 100% de la economía argentina a competir con el mundo. La industria queda expuesta a precios internacionales, pero sigue pagando costos argentinos”, expresó. Por ello, en la única caricia del discurso, Rappallini propuso construir un puente que posibilite a todos los sectores la transición sin alterar el equilibrio fiscal.