Ese vínculo no implica que Washington haya adoptado la posición argentina sobre Malvinas, pero un eventual abandono de su neutralidad histórica o cualquier modificación en la relación diplomática con Londres podría alterar un equilibrio que Estados Unidos mantuvo durante décadas.
La Argentina sostiene su reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes y reclama la reanudación de negociaciones bilaterales con el Reino Unido, en línea con las resoluciones de Naciones Unidas.
Gran Bretaña, por su parte, reiteró que considera al archipiélago un territorio británico de ultramar y mantiene su negativa a discutir la soberanía.
Por ahora, Malvinas no dejó de ser una hipótesis dentro de las alternativas que estudia Washington. Pero el hecho de que la cuestión haya ingresado en las discusiones del Pentágono muestra hasta dónde está dispuesto a llegar el gobierno de Trump para conseguir que sus aliados europeos aumenten su contribución militar.