Los nombres: consiste en escribir varios nombres en pequeños papeles y colocarlos debajo de la almohada antes de dormir. Al despertar, se extrae uno al azar y, según la creencia popular, ese nombre podría corresponder a una futura pareja o a una persona que tendrá un papel importante en la vida de quien realiza el ritual.
El espejo: la tradición indica que debe adquirirse un espejo el 23 de junio y mantenerlo cubierto hasta la medianoche. Al comenzar el 24 de junio, se enciende una vela y se descubre el espejo. Según la creencia popular, en el reflejo podría manifestarse la imagen de una futura pareja.
La tinta y las iniciales: consiste en dejar caer sobre un papel tantas gotas de tinta como años tenga la persona que realiza la prueba. Luego, el papel se dobla y se guarda debajo de la almohada durante la noche de San Juan. La tradición sostiene que al abrirlo al día siguiente podrían aparecer formas semejantes a una letra, interpretada como la inicial de una futura pareja.
La pregunta del nombre: esta costumbre propone salir a la calle durante la mañana del 24 de junio y preguntar su nombre a la primera persona que se cruce en el camino. Según la creencia popular, la inicial de ese nombre coincidiría con la de una futura pareja o brindaría una señal relacionada con la vida sentimental.