El fenómeno del “pluriempleo” o la necesidad constante de buscar un segundo sustento se instaló como tendencia, debido a que los salarios perdieron poder adquisitivo frente a la inflación y no pudieron recuperarse.
La calidad del empleo, en este contexto, se convirtió en otro indicador clave. De acuerdo con el Indec, la informalidad laboral abarca al 37,9 por ciento de los asalariados. Es decir, casi cuatro de cada diez trabajadores en relación de dependencia se encuentran desprotegidos, sin cobertura de salud, ART ni aportes jubilatorios.
El sostenimiento del empleo se apoya en una mayor precarización y del cuentapropismo. La tasa de actividad, que mide la cantidad de personas que trabajan o buscan empleo sobre la población total, se clavó en el 48,6 por ciento, igualando las cifras de los períodos previos. El número sugiere que ciertos sectores se ven desalentados y optan por retirarse del mercado al no encontrar oportunidades.
Al proyectar los porcentajes sobre el total de los 31 aglomerados urbanos de la EPH, se llega a un universo de 13,5 millones de ocupados frente a la inactividad. La población inactiva total del muestreo alcanza los 15,5 millones de personas, lo que demuestra la pesada carga demográfica y económica que recae sobre el sector productivo.
Los no asalariados (cuentapropistas y empleadores) -incluidos en el estudio- suman 3,8 millones de personas: el 28,2 por ciento del total de los ocupados. Este tipo de relación laboral se transformó en un parche o complemento ante la falta de empleos de calidad, la inestabilidad y los bajos ingresos.
Qué pasaba en 2023
Si a la tasa de desempleo actual se la compara con la del primer trimestre de 2023, cuando gobernaba Alberto Fernández, el indicador creció. Por entonces era del 6,9 por ciento. La suba del desempleo es aún mayor, si la relación es contra el último trimestre de 2023, cuando la medición se ubicó en 5,7 por ciento.
Panorama crítico
Las proyecciones macroeconómicas para los próximos trimestres no incluyen mejoras en los sectores de la producción y el trabajo, debido a que la perspectiva de inversiones son en rubros de poco impacto sobre el empleo.