Para los analistas, estos números reflejan una realidad marcada por el ajuste del gasto familiar y la pérdida del poder adquisitivo, pese a la desaceleración inflacionaria.
Del Río señaló que existe cierto optimismo moderado de cara a los próximos meses, impulsado por la baja en el ritmo de aumento de precios. "El precio promedio ponderado del consumo masivo continúa con tendencia descendente", sostuvo. Y agregó que, si la inflación sigue desacelerándose, podría comenzar a observarse un impacto positivo en las ventas.
Aun así, el panorama sigue mostrando fuertes contrastes. Mientras algunos sectores de la economía exhiben señales de recuperación —como la construcción, que creció 12,7% interanual en marzo— otros continúan en crisis. La producción automotriz cayó 17,5% en abril y las importaciones también mostraron retrocesos.
En ese contexto, el consumo masivo continúa siendo uno de los indicadores más sensibles de la economía real y deja en evidencia que, más allá de la estabilización macroeconómica, gran parte de la sociedad todavía enfrenta dificultades para recuperar capacidad de compra.