Durante 2025, la Línea 145 recibió 2.200 denuncias vinculadas a trata y explotación de personas. De ese total, 716 reportaron presencia de niñas, niños y adolescentes, según un informe de la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (PROTEX). Además, hubo 41 denuncias relacionadas con producción, distribución o comercialización de material de abuso sexual infantil y otras 18 específicamente por grooming.
En paralelo, el Departamento de Cibercrimen de la Policía del Chaco informó que durante 2025 registró 2.959 actuaciones judiciales. Entre los delitos más frecuentes aparecieron las estafas virtuales, el phishing y también casos de grooming y extorsión dirigidos a menores.
Para entender cómo funciona este delito, por qué muchas veces pasa inadvertido y qué herramientas concretas existen para prevenirlo, DataChaco dialogó con el psicólogo especializado en niñez y adolescencia Facundo Ermácora.
¿Qué es exactamente el grooming?
"El grooming es un acto de acoso sexual llevado adelante por un adulto contra menores de edad, utilizando como medio distintos medios tecnológicos, como redes sociales, videojuegos, aplicaciones, entre otras", explicó Ermácora.
El especialista señaló que muchas veces cuesta detectarlo porque los adultos responsables no logran tener dimensión de lo que sucede en el entorno digital de los chicos. "En la mayoría de los casos es difícil detectarlo debido a la falta de acceso y control a los contenidos que consumen los menores en los dispositivos", sostuvo. A eso sumó otro factor: "También influye la falta de control a nivel gubernamental del registro y la implementación de las plataformas digitales que en este momento están habilitadas".
¿Cómo actúan quienes cometen este delito?
Lejos de la imagen tradicional de un desconocido agresivo, quienes ejercen grooming suelen construir una identidad falsa para mezclarse entre adolescentes y niños. "Las características con las que se presentan los adultos que ejercen este delito están relacionadas a los cambios de identidad al momento de interactuar con los niños y adolescentes", explicó Ermácora. Según detalló, utilizan "otro nombre, otra edad y formas de comunicarse propias de los jóvenes".
El proceso rara vez comienza con amenazas o pedidos explícitos. Primero aparece la construcción de confianza.
"Se ha visto en diversos casos que las formas en las cuales estos adultos ganan la confianza del joven es mediante el uso de un lenguaje común de la etapa de la niñez y la adolescencia, y el conocimiento de los videojuegos y de los intereses que practican los jóvenes", indicó.