Los uniformados guían al periodista hasta la sala de prensa. Salvo algún hecho de trascendencia, nunca sucedió. Siempre pudieron desenvolverse sin control por los espacios comunes de la Casa Rosada. Los agentes supervisan que los acreditados lleguen al destino y vuelven a su ubicación. Hay otros integrantes de la custodia presidencial en sectores predeterminados para inspeccionar que ningún periodista pueda estar por los pasillos o en el histórico Patio de las Palmeras.
En consecuencia, la prensa solo podrá entrar a su sala, a los baños, a la cafetería, el buffet y un patio trasero, sin circulación de funcionarios. De esta manera, el Gobierno busca restringir al máximo el contacto de los periodistas con miembros del Ejecutivo.
Además de la mínima circulación, la visión está afectada ya que se decidió esmerilar ventanas que daban al balcón del Patio de las Palmeras, otro sector vedado y de libre circulación para cualquier otra persona. Se intenta evitar que puedan observar cualquier movimiento y es controlado por Casa Militar, que tendrá la llave de la sala de prensa.