En Corrientes, la situación escaló aún más: en Santo Tomé, un grupo de estudiantes de una escuela técnica quedó bajo investigación tras detectarse chats en los que planificaban un ataque armado dentro de la institución . La alerta surgió cuando el tutor de uno de los menores revisó conversaciones en WhatsApp y dio aviso a las autoridades.
A partir de esa información, la directora del establecimiento radicó la denuncia y se activaron protocolos de intervención. En los mensajes, los alumnos hablaban de posibles formas de conseguir armas, definían días y horarios y mencionaban posibles blancos, incluso docentes.
Los casos del NEA se dan en un contexto nacional de creciente preocupación por este tipo de amenazas, que obligan a suspender clases, reforzar controles y activar equipos interdisciplinarios. Mientras avanzan las investigaciones, las autoridades ponen el foco en la prevención, el seguimiento de los entornos digitales y la intervención temprana ante cualquier señal de riesgo dentro de la comunidad educativa.