Nehuén Gatella, su director, señala a este diario que la Violeta Parra “es un espacio de contención para muchos chicos a través de lo musical, chicos que se sentían acobijados por la orquesta, que la hacían un lugar propio, a los que les brindábamos los instrumentos y las clases, y que incluso pudieron superar dificultades personales por la intervención de la orquesta".
La Violeta Parra realizó un concierto abierto a las puertas de la escuela con la consigna “las clases no pueden empezar sin la orquesta”. Allí, además de tocar canciones de su repertorio, varios alumnos tomaron la palabra y contaron por qué el espacio es tan importante para ellos. Joselin Quiñones, violinista, dijo que “para nosotros la orquesta es una parte que necesitamos durante nuestros días, necesitamos los ensayos, las clases, los instrumentos, a los profes y a nosotros. Cerrar esto sería perder muchos jóvenes con futuro“, agregó.
Belinda García, cantante y charanguista, sostuvo por su parte que “nos causa mucha tristeza que nos hayan dado esta noticia tan inesperada que, además, fue sin explicación alguna". Añadió que “en la Violeta Parra la música no solo se escucha sino también se siente, se comparte y se vive, cada ensayo es más que instrumentos afinándose; es un encuentro de personas que aprenden a escucharse entre sí“.
Según la información que pudieron recabar los propios docentes tras los avisos telefónicos del cierre de las orquestas, todo el programa del que dependen está atravesando un proceso de recortes, que incluye, por ejemplo, la reducción de horas cátedra en la Orquesta Caballito y en los diversos coros juveniles de la Ciudad.
Jascalevich señala que a las familias de los alumnos les dijeron que las orquestas no cerrarían definitivamente sino que serían fusionadas con otros espacios. Este diario contactó a fuentes del Ministerio de Educación para pedir información sobre la situación, pero al cierre de esta edición no había obtenido respuestas.
Los y las docentes, mientras tanto, no recibieron ninguna notificación formal sobre la pérdida de sus puestos laborales más allá de los llamados telefónicos a sus coordinadores: “Estamos en conversaciones con abogados del gremio Ademys y de la Defensoría del Pueblo y nos remarcan que busquemos alguna respuesta escrita por parte del Ministerio porque al día de hoy no tenemos nada verdaderamente formal“, señala el coordinador de la Itatí, y agrega que “estamos haciendo una campaña escribiendo al mail oficial del ministerio y al día de hoy no nos respondieron nada“.
La orquesta funcionaba hasta su cierre en la Escuela N°15 de Parque Chacabuco. En un comunicado, sus docentes señalaron que durante los quince años de vida “la orquesta ha garantizado el acceso a la educación musical de aproximadamente 750 niños y niñas pertenecientes en su mayoría a los sectores más postergados de la sociedad, muchos de los cuales no habrían podido hacer uso de su derecho si no fuera por esta orquesta". “Se ha convertido en un espacio fundamental en la vida del barrio y sus habitantes participando de los diferentes eventos, festejos y actividades en general de la comunidad", agregaron.
En la Violeta Parra, cuenta Gatella, incluso existía un programa implementado desde el año pasado que permitía a los y las alumnas de la orquesta realizar equivalencias con materias del Conservatorio Manuel de Falla, adelantando asignaturas para una posible carrera luego de egresar de la secundaria: “Estaba pensado para que los chicos pudieran tener un primer acercamiento con el conservatorio y para que, cuando egresaran, tuvieran un pie adentro de la educación terciaria superior“, asegura.
El proyecto pedagógico de esa orquesta está específicamente orientado a la investigación y desarrollo de música de raíz folclórica latinoamericana en formato sinfónico: “Consiste en completar el mapa de Latinoamérica por países y regiones culturales desde el repertorio orquestal, al que integramos cantantes solistas y coro. Nuestra perspectiva está enfocada en la valoración y promoción de los bienes culturales de la región, su producción artística y su concepción espiritual sobre el desarrollo comunitario y la práctica musical", explican desde el espacio musical.