Los trabajadores sostienen que el cierre de la línea no solo representa un golpe para el transporte público, sino también una crisis social para cientos de familias que dependían de esos empleos.
Otro de los puntos que genera preocupación es qué ocurrirá con el recorrido que realizaba la línea 148, ya que se trataba de un servicio utilizado diariamente por miles de pasajeros. Tras el cierre de la operadora, el servicio de la línea 148 que une Plaza Constitución con San Francisco Solano, y pasa por distintas zonas del Conurbano Sur, como Quilmes y Florencio Varela, sería redistribuido entre distintas compañías del sector.
El cierre de la línea 148 marca el final de un servicio histórico del transporte en el Área Metropolitana de Buenos Aires, y abre un nuevo foco de conflicto en un sector que desde hace años enfrenta dificultades económicas y reclamos laborales.