Sin embargo, no todos los sectores europeos celebran el acuerdo: la apertura genera preocupación entre productores agropecuarios, especialmente de carne y azúcar, que enfrentarán una mayor competencia sudamericana. El tratado contempla mecanismos de resguardo: si un sector sensible se ve seriamente perjudicado, podrán suspenderse de manera temporal las preferencias arancelarias.
Del lado del Mercosur, los grandes ganadores serían los agroexportadores y sectores estratégicos como el litio, además de industrias que podrían abaratar costos al importar maquinaria y tecnología europeas. En contraste, las industrias protegidas por altos aranceles aparecen como las más expuestas, ya que deberán competir con productos europeos que, en sus países de origen, muchas veces reciben subsidios o ayudas estatales.
Ministerio de Agroindustria de Córdoba
La gran incógnita que atraviesa el debate es cómo y a qué velocidad se abrirán las aduanas. El ritmo de desgravación arancelaria y los plazos de implementación serán determinantes para medir el impacto real del acuerdo y para definir si la apertura se convierte en una oportunidad de desarrollo o en un desafío difícil de absorber para los sectores más vulnerables.