La foresto-industria argentina involucra más de 53 millones de hectáreas de bosques nativos y 1,3 millones de hectáreas de plantaciones forestales, concentradas en un 80% en la región Mesopotámica. El 95% de la madera utilizada por el sector proviene de plantaciones, lo que permite generar productos de bajo impacto ambiental, entre ellos celulosa y papel, madera para viviendas y muebles, energía eléctrica y térmica y derivados químicos vinculados a la descarbonización de la economía.
El entramado productivo está conformado por 13.000 productores y más de 6.000 empresas, que generan alrededor de 100.000 empleos directos formales y exportaciones por 550 millones de dólares anuales. Estas cifras posicionan al complejo foresto-industrial como un actor relevante en las economías regionales y en la balanza comercial, aunque su potencial de crecimiento permanece condicionado por factores estructurales internos.
De acuerdo con proyecciones de la consultora finlandesa AFRY, la industria forestal global crecerá en más de 210 billones de dólares entre 2019 y 2035, impulsada por la demanda de materiales sostenibles y la transición hacia economías bajas en carbono. En ese contexto, la integración al comercio internacional con mayor valor agregado constituye un objetivo estratégico que, según CONFIAR, requiere coordinación entre el sector público y privado.