El magistrado consideró que existían hechos reveladores de un estado de cesación de pagos y que ya no resultaba viable sostener el proceso concursal. Desde entonces, el expediente tramita como "CARSA S.A. s/ Quiebra", situación que posteriormente derivó en la decisión de no continuar con la explotación y extinguir todos los vínculos laborales desde la misma fecha de la quiebra.
La crisis también estuvo marcada por un elevado endeudamiento. Según el último registro disponible del Banco Central correspondiente a julio de 2026, CARSA acumulaba unos $2.242 millones de deuda con entidades financieras. Banco Nación aparecía como el principal acreedor, seguido por Banco Macro, Banco de Comercio y Nuevo Banco del Chaco.
En paralelo, trabajadores despedidos de Musimundo venían denunciando desde antes de la quiebra que la crisis era consecuencia de la administración de la compañía y de conflictos internos entre sus accionistas. En un comunicado difundido recientemente, sostuvieron que la reducción de personal se arrastraba desde 2017 y que el proceso se profundizó durante 2025 y 2026 hasta llegar a los últimos ceses registrados a fines de agosto.
Los exempleados también habían manifestado su preocupación por el pago de los salarios de agosto y de las indemnizaciones, y reclamaron la intervención del síndico y del juez para agilizar el proceso. Las acusaciones sobre responsabilidades gerenciales, disputas societarias y decisiones financieras corresponden a la versión expresada por los trabajadores y forman parte de sus cuestionamientos a la conducción de la empresa.