Las crónicas de Vidal reconstruyen que el día del lanzamiento de $LIBRA estos dos empresarios argentinos estaban en Estados Unidos, en un hotel de lujo en Dallas, rodeados de una veintena de jóvenes interesados. Desde allí se digitaba todo y aguardaban el tuit de Milei. Dos días antes habían estado en la primera fila de la NBA, en el estadio de los Dallas Mavericks, en los asientos más caros al lado del banco de suplentes. Estaban también el padre de Davis, “Tom” y su hermano Gideon. Los tres habían venido al Tech Forum, en el Hotel Libertador, donde Milei fue orador.
Todo indica que el 14 de febrero de 2025 se comunicaban con el Presidente y había ansiedad por la publicación de su tuit. Alguien debió haberle pasado el link con el contrato inteligente que pegaría en su posteo, para que la gente pudiera comprar $LIBRA. Los entrecruzamientos, mensajes y geolocalizaciones, deberían proporcionar información sobre esto. Es parte de lo que aún permanece reservado. Con el token desplomándose, Milei borró a las pocas horas su tuit y diría que “no estaba interiorizado”. Davis salió a decir al día siguiente que era asesor de Milei y que se había quedado con 100 millones de dólares “de los argentinos”. Esperaba instrucciones, decía, para devolverlos.
El material hallado por la DATIP confirma que Morales integraba los grupos de Whatsapp de la organización del Tech Forum, evento privado donde era presentado como un funcionario del gobierno nacional. También estaba María Pía Novelli, la hermana del trader que junto con su madre lo acompañó a abrir y llenar una caja de seguridad en el Banco Galicia de Martínez diez días antes del lanzamiento de $LIBRA y que fue con ella a vaciarla el primer día hábil (17 de febrero) después del colapso de la moneda. En la investigación, también fue quedando claro que en fechas claves de toda la trama, hubo transferencias millonarias desde billeteras de Davis hacia dos intermediarios en Argentina (Rodolfo Orlando Mellino, un jubilado de 75 años que aportó un domicilio inexistente en la causa, y el colombiano Camilo Rodríguez Blanco, dedicado a operaciones cripto) cuyas cuentas tenían flujos hacia wallets de Novelli y Terrones. El día de la foto de Davis y Milei, por ejemplo, hubo giros por más de un millón de dólares.