En paralelo a la movilización, distintos gremios comenzaron a desplegar campañas de comunicación para amplificar el rechazo a la reforma laboral. La Federación Aceitera y Desmotadora de Algodón lanzó una campaña de publicidad aérea durante el fin de semana en zonas turísticas como Mar del Plata y el Partido de la Costa.
Una iniciativa similar impulsó la Confederación de Sindicatos Industriales de la República Argentina (CSIRA), con piezas gráficas y audiovisuales destinadas a advertir sobre el impacto del proyecto en las condiciones laborales. Algunos de los mensajes difundidos apuntan a cuestionar posibles cambios en indemnizaciones, vacaciones y modalidades de pago salarial, buscando trasladar el debate del ámbito legislativo al plano social.