Sin embargo, la firma se da semanas después de la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela, que tuvo como objetivo la captura del presidente Nicolás Maduro y en su ejecución se asesinó a más de 80 personas, entre militares y civiles; la intención de Trump de anexar Groenlandia y las amenazas constantes a Irán en medio de un contexto de conflicto social.
El diseño original del Consejo de Paz se inscribe en el plan de 20 puntos que Trump impulsa para cerrar el conflicto entre Israel y Hamas. En ese esquema, el organismo tendría un rol central en la etapa posterior a los combates, con foco en la reconstrucción y la administración civil de la Franja de Gaza. De acuerdo con su estatuto fundacional, el Consejo supervisará un comité tecnocrático palestino a cargo de una gobernanza transitoria y coordinará el eventual despliegue de una Fuerza Internacional de Estabilización, destinada a sostener el alto el fuego y avanzar en el desarme de los grupos armados.
Según fuentes del gobierno estadounidense, cerca de 35 países ya habrían aceptado sumarse al Consejo. Argentina, con Milei, está entre ellos. La invitación está abierta para todos los países. Su integración es gratuita en los primeros tres años. Luego puede optar por la opción de un “asiento permanente” mediante un pago de 1.000 millones de dólares.